martes, julio 31, 2007

Caleidoscopio




Abyecta, exiliada, catatónica frente al trío de espejos,
giros convulsionan con mutismo,
una vez que se enturbia con desidia el rabillo
convergen derrelictos mundos brillantes
mismos, equidistantes, concéntricos
bajo el innombrable octaedro de desidia y terror
inmerso en vuestro rito mecánico
un ojo inverbe, invariable, imbécil
trata de verse, viendo

¿Quién eres, t ú o t ú – m i s m a?

paralelepípedos encasillados te apuntan con su vórtice
aquél espacio otro,
aquella senda refractaria
aquél desborde limítrofe
no cesarán de desvariar, hasta que...

circulen todas y cada una de las enajenaciones,
se desgarre una cuerda,
y no quede una gota del inexpugnable plan

ahora...

panteísmos objetarios e insectarios,
sillones omnívoros
tubos archivadores unívocos
diarios vitales vomitivos
labios rojos partidos
cajeros automáticos-autómatas bélicos
etiquetas autoadhesivas aterradoras
timbres alegremente dolorosos
cámaras visoras-visionarias observando desde Mundo Feliz
robos intrincados y conspirados junto a la sombra
intensidades turbulentas, abismantes, dominantes
densidades incitadoras del momento final, ingerible en veneno
aforismos, axiomas y apelaciones hacia {él}
odios paridos, aborrecimientos corporales, autoflagelaciones laxantes
indignantes, incluso asfixiantes simulaciones de una vida normal
muertes desviadoras y anudadoras de troncos
rubores agitados, incesantes gestos, golpes didácticos en una sala
presencias imperturbables, enmudecedoras,
que agobian invisiblemente espacios sombríos
gi-ras-u-na-úl-ti-ma-vez
útero encrispado y agazapado ante el sentido

la enmarañada equis siembra sus límites, infanta
equidistan tus exiguos moldes, no lo niegues
se desplaza vuestro centro, no lo manipules

domingo, julio 08, 2007

la vuelta larga



en medio de la tempestad de tubos fluorescentes y piedras volátiles
bajo la mirada atenta de un sabio que ladró para existir
y que negó rotundamente la existencia de su homologa...
te encontré
entre los subterráneos, cuyos flujos celestes
colisionan con la gravedad con que tú ahogas una página,
hemos caído contando escalones

era una intermitencia demoniaca
era un gran ojo hermanable amarirojo
eran segundos mínimos... en los que...
mi mano magnetizó tu frente y tu ojo examinó mi pupila

en los subterráneos...
atrás quedan aquellas luciérnagas ensangrentadas
aquellos vértigos y planes paranoides infantiles
aquella dicha por morir

se ha deslizado una hoja
se ha descubierto el vestigio de un abandono
se ha creado una marea subterránea de marchas mecánicas

la noche envuelta en una nota
guarda opuestos con la luminosidad del faro,
y a medida que se cierran puertas,
se apagan tránsitos,
vuelve crudo el asfalto...
yo me opongo... cercana

es inútil... aún así, somos incapaces de prescindir de lo inútil...

... no hables
o quebrarás la frágil e inverosímil
vuelta larga.