domingo, octubre 28, 2007

La razón del cobarde





se olvida para recordar

la mano abierta y rota con atadura en mano


se pierde para encontrar

las puntasdepies inmersas en un pastizal de bisagras


se caotiza para ordenar

los recovecos de una vuelta de domingo en tranvía



se dibuja... por ausencia
por dibujo se ausenta
se ausenta por trazos artimaños

se abre una grieta en el tiempo,
se despeja un espejo por salida,
se acurrucan mil fronteras ya diluidas,
se barren fragmentos y
se pierden los trazos de una línea equidistante



de a dos calles

y a plena vereda destripada

ella corre alegre en la roja turbiedad

que lleva por abrigo


- ¿a donde vas?- le preguntaron

- a Pérdida- ella respondió



Luego la mano del cobarde, acoge agobiado los rastrojos de un infinitesimal acorde ya ahogado, viste los duelos y celebra lutos. Gimotea, saca su lupa, esgrime preguntas, garabatea respuestas. Ojos entornados, convulsos y obesos de asombros. Pobre nostálgico, nunca pudo terminar de tejer el velo de los ojos ya perdidos. Pobre infeliz, nunca pudo atravesar un mar de tenues fibras sin quejarse del polvo en sus ojos. Pobre inútil, nunca supo mirar por los cerrojos sin sentir aterrado el sabor de retoños y vástagos.






martes, octubre 23, 2007

Apelación Nº 3




Lección nº 524. Manual Docente


Nunca osar dar vuelta la página, ni mucho menos hacerlo sin emitir estruéndos. Al contrario, es preciso atormentar el rabillo golpeándolo hasta desviarlo.



sábado, octubre 20, 2007

encontrar




Se levantó en silencio y le ofreció una taza de café con leche. Era un dos de marzo y la mañana había estado enturbiada por neblinas.


Pensó que de sucederse marzos como se desencadenan voces bajo el silencio embalsamado, cada tecla de cada recado bajaría a humedecerse en medio de un papel. Así se irían jactando sinsabores ante las importunadas dichas. Aún más, cada marzo traería consigo nuevos abriles. Hasta creyó que las antiguas radios dejarían en su momento de ejecutar con interferencia desequilibrios geográficos y los aturdidos amaneceres prometerían aplacar sus marrones. En ese caso, un cerrardeojos me resultaría suficiente para dejar de agotar treguas y bailar esperas. Aún cuando una taza me vigila hiperventilada al borde de un naufragio de servilletas.


Recuerda que fue el esgrimista quien que quiso descubrirse. No, mi retoño, no fue así. Fuiste tú quien derramó las lancetas antes de que alguien pudiese bajar la muñeca del apliqué. Sino, ¿de qué serviría descender hacia la ventana dejando que cada naranja se quiebre de una vez por todas?

lunes, octubre 15, 2007

hoy, soñé



Descubres corriendo el mundo... este color, esta textura, estos mismos sonidos y estos... son los mismos movimientos. Tú decías algo sobre los temporales y yo desplazaba mi vista hacia aquel punto… coincidiendo en un momento preciso. Nos asomamos a una misma frecuencia de orbitas en traslación. Cierras la boca y hundes entre la comisura de tus labios el asombro con la misma certeza con que posas tu mano sobre la mesa. Por siglos, aquel mismo gesto estará condenado a volver a ahogar el mismo giro. Sólo entonces, volverán tus dedos a presionar los párpados de tu pasado diciendo ingenuamente:

- Esto lo soñé