lunes, julio 24, 2006

Atada


El piso mojado, la luz fluorescente, el azul claro de las paredes verdosas de asco, las sillas embarazadas de dolor, el silencio crudo de los altos cielos. La lluvia en el pelo, ya no importaba nada, ya han pasado los cinco eternos minutos. Allí la esperaba otro hombre, de manos frías y callosas, cuyo gemido gutural la hacia sucumbir de pudor, ella sabía porque. De pronto sentía sus manos y pies sujetos a una perturbadora mesa de metal, bien conocida por ella en sus recónditas grietas de dolor, en su insondable dureza de acero, en su fría suntuosidad, alevosía al horror. Entonces era el momento del día en que su imaginación pegaba un brusco salto, uno de aquellos que nos suceden a diario que nos remecen hasta conmocionar nuestro espíritu, que prenden la inefable llama de lo lejano, cuya flama intentamos resucitar removiendo los leños que una vez fueron su combustible, pero todo resulta infructuoso. La gran diferencia con aquel retozo ilusorio, era que este se aproximaba a lo real, la sometía a una prospección hacia su destino, entonces se imaginaba en la morgue, junto a los demás cadáveres que alguna vez fueron vida, fueron alma, fueron pasión y fueron sofisma, al igual que ella lo habrá sido alguna vez, y ahora solo posee un cuerpo imberbe, exhausto de agónica vida, en paz, ahora abierto de pies a cabeza con sus entrañas a cuestas sin más protesta que el líquido exangüe que sus venas liberan luego del ultimo suspiro. En ese momento, una fuerza ajena a su propia naturaleza la traía nuevamente a la tierra del tormento, del asco, de la miseria. La traspasaba, la alimentaba de gritos, la atormentaba como ninguna fuerza humana lo hubiese podido hacer en su vida. El dolor, esa sensación indescriptible que ultraja los sentidos, esa combinación de todos los miedos habidos y por haber, la anegaba ahora.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Has visto la película "La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet?
A mi me gustó mucho, tanto ella como Tim Robbins.. incluso Javier Cámara está bien...
Salud!

Munhti dijo...

Lo complejo de escribir algo así, es no pasarse, no pasarse hasta que ya lo que escribes sea burdo. Lo hermoso de tu texto es eso, tan difícil de lograr, eso que irrita la piel y más allá de ella, eso que no lo logra cualquiera y sin pasarse. Sin mostrar palabras por mostrarlas, sin que pareciere que sobraran, en un monstruoso juego con el horror, la pena, la impotencia. Leeré el siguiente.

Te felicito sin H.