Arena hasta donde se pierde la vista, entre las últimas colinas y el mar -el mar- en el aire frío de una tarde a punto de acabar y bendecida por el viento que sopla siempre del norte (...) un mundo que acaece y basta, el mudo existir de agua y tierra...
2 comentarios:
Yo se que hay casas, que no siempre son hogares,
y que hay países que no siempre son la casa a la que uno quiere volver.
Hay casas sin techo, y sin ventanas, y sin personas. Y hay paises sin habitantes: con mucha población.
Al hogar uno vuelve, y hay casas de las que uno se va. La patria quizás es una palabra inabarcable, por lo intenso y extenso del sentimiento.
Pero quizás eso son las casas, los hogares, y la patria: lugares de tránsito, para volver, y volver a irse.
Aquí.
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