miércoles, junio 16, 2010

acto

- Dejaste de urdir y empezaste a delinear - le hicieron notar, no sin un olor a queja.
- Sí - dijo, despejando su frente - es que dejaré de mentir, quiero viajar - y comenzó a abrir la maleta que derrepente cargaba para fluir en densidades, no sin antes ocuparse en imaginar cómo deshacerse de tanto.
- Mentira - contestó.
Pero ella siguió confesando reliquias, prodigándolas en nombres que se le vinieran a la cabeza.

No hay comentarios.: