lunes, octubre 18, 2010

Nada

¿qué es lo que te queda?- preguntó pálido
.

Han de vaciarte, rasgar los harapos con los que ya has llegado, culpar a tus demonios y envestirte con ropas ajenas. Han de quebrarte, filtrar tus silencios, ahogar tus canciones y rebobinar tu mantra. Han de callarte, despojar de toda gama que se pierde entre el negro y el blanco y plantar un dintel forzado. Han de habitarte, poblarte de funestos, mal olientes y pedantes monstruos, dotar de voces estáticas, gritos ahogados y movimientos supuestos. Has de vaciarte. Has de vaciarte. Y he de volver a poblarte, vestirte con lo que encontré en el suelo, fundar la patria profanada. Sólo para volver a exigirte
silencios fecundos

1 comentario:

A.Tapadinhas dijo...

Não sei se o nosso silêncio foi fecundo, mas há muito tempo que não te visitava!

Texto muito interessante.

Un saludo cariñoso,
António