Nos turnamos por doquier, de acuerdo a nosequé melodía. Desentonamos a ratos, desafinamos en diagonales. Me tomas por los codos y sales por mi médula. Cállame, calla mis tendones, pero haz hablar a mis domingos. Sobre todo a ellos. Habla como si fuera la primera vez, habla como si fuera en silencio, habla, como si todo lo que tuviéramos fuera memoria, afuera me moría. Nomequiteslosojosdencima, pero aléjate. Mueve los brazos cuando nades por mis voces, así sabré que no te ahogas. Rueda desde mi hombro hasta el otro extremo, danza esta torpeza y tropieza con mis orgullos. {–palabras entrecortadas, ni sé cómo llegué a odiar los conectores.}
Eso es. Más bien rodamos, tropezamos las casualidades; los turnos se ordenan como toallas.
1 comentario:
Hola, hola...
me dicen por interno que después del diez vuelves por la ciudad gris contaminada de santiago?
Ahí nos veremos......
Me gustó tu escrito, pero a esta hora no lo racionalizo, tengo que leerlo denuevo cuendo despierte bien =P
Besos
Publicar un comentario