sábado, agosto 30, 2008

vieja canción

Un trazo lleno de líneas sucias, formó parte del entizado de mi juego. Marcó la senda a seguir de mi pie arrojando Uno, dos, tres, cuatro… hasta el cielo. Pero esa línea, no es más que una invención. No hay tal. No hay una. Hay ninguna. Multiplicada por miles.
Alguien me ha dicho, que no hay vino más añejo, más cercano a los años, que aquel que no se ha bebido. No hay experiencia, mas si fracaso. Por mi parte, aún estoy cerca, vosotros, lejos.

Devuélveme lo que no alcance a ver, mientras veía, pero no sabía que veía. Devuélveme, lo que no sabia, mientras sabía, pero no sabía que sabía. Devuélveme el mar, la nube gris y el viento blanco. Devuélveme los silbidos, devuélveme las fogatas airadas y las palabras perdidas. Devuélveme la luz sobre los pisos de madera, devuélveme sus pisadas quebradas en el silencio de la noche. Quisiera de vuelta aquello que te regalé mientras colgaba mi armadura, y yo, te envío este mantra.

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