lunes, septiembre 01, 2008

habita







Un contrato con el destino posee cláusulas finísimas, cuyas íntimas cifras irán anudando los segundos, hasta la penumbra. Cada vuelta de la tinta en el papel ha de ser demorada, en tanto que ensayada en distintas dimensiones. Cauteloso, mi pulso aguarda agitado, puesto que cada cálculo moldea nada más que el ángulo de la mirada. Por más que cada perímetro señale claro la dis/continuidad del armisticio, esperando caerán las esquirlas de la semilla, mientras las evasivas sigan amilanando su curso.




- me pediste un lugar entre mis sueños, y yo, sólo obtuve lagunas.





.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

'















Con respecto a la última frase,
las cosas son tan poco equitativas, siempre la balanza se carga de un lado.

ela dijo...

Que ilustrativa que estas

Munhti dijo...

Oh... me sorprendió gratamente verte en mi blog...

Y mmm, me gustó mucho el escrito aunque no le he digerido muy bien, pero como que fluí mucho mejor que ante otros escritos de tu misma autoría (si le das corte filósofico con lo de la autoría, te digo que mejor te tomes un vino).

Lo otro en mi blog dijiste: "quien aprende a morir, aprende a resistir...
no?"
Y eso es (casi) exactamente lo que escribí en mi cuaderno cuando estaba en algo que no sé si viste, quizás si, no lo sé, pero era una Conferencia sobre Foucault y la Biopolítica y la volá... era la charla de un francés o alemán, no sé... Qué raro.

De todas formas, saludos. Y sí, creo que te echaba de menos.

Munhti dijo...

Siiiip!!

Muy, muy chico el mundo... yo viví en esas conferencias durante esos dos días... de hecho, ya no quiero saber más de Foucault! jajajaja... bueno no, en realidad no, pero decidí que me tiene que interesar mucho como pa estar dos días enteros en la volá, aunque al final nos dieron unos vinos...

Deberíamos vernos quizás, con la Daniela quizás... estoy como relativo hoy.

Besos.