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A veces pienso que me vas a escuchar
mientras las calles despliegan pasos,
pasos naufragados que queman el silencio
como se queman bodegas en noches rotas,
noches rotas trizadas por un ardid y cerrar de ojos
hasta que, de cuando en cuando se adelgaza la línea
permeando los minutos de la pieza eterna.
Las notas escurren aún cuando algunas
se congelan en mis manos.
Apenas las escuchas,
te acerco a mi caída.
Aún no sé si soy yo quien quiebra sus rodillas,
o si será el minutero quien arroje los segundos.
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2 comentarios:
Creo, leyendo solo las cosas que estaban en la pag principal, creo que tienes golpes de intuicion muy poderosos. Creo que tus poemas son producto de algún esclarecimiento intetelectual, pero que sientes como confirmación de lo que venías ya pensando. Creo que sientes alegría de tener esos contactos con algo claro, como un científico que da con la fórmula. Ahora bien, cuando leo las escenas que poetizas creo que son todos momentos develación, tratas de decir que algo se ve, que se está viendo y quieres mostrar como se está viendo. Pero tu hablante lírico se nota desprotegido (tal vez te proyectas en él) es como una frágil gota, un tesoro brillante, reflejando de forma esplendida lo que en ella se refleja.
Nos vemos!
Héctor.
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Las notas nunca se acaban: siempre hay mas papel para escribir, siempre hay cosas que quiero recordar.
A veces pienso que me vas a escuchar, y te dejo notas por donde caminas.
Y a veces me encuentro con tus jeroglíficos, que a estas alturas son muchas pequeñas notas que guardo en mis bolsillos: meto la mano, y por lo general saco una que me hace avanzar sobre un camino en blanco.
Eres buena direccionando.
Sólo me gusta recordar que mientras las calles despliegan nuestros pasos, me escuchas mientras caminas, o caminamos mientras nos escuchamos.
Y a veces en silencio compartimos palabras: y tenemos papeles parecidos, pero no se en qué sentido.
Te cuidas cami!
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