- Tengo una corona de cumpleaños. Triunfo...- dijo, y se llevó a la boca un puñado de sal.
- soy la flamante ganadora de un trono en naipes. Gané todo lo que busqué, mas la adición me sabe a sal. Ganar, ganar en modelos vacíos de entrañas, mas con pieles de Praga y olores de enio- y cierra la maleta que acaba de cargar.
Se absorbe en encuentros flagrantes, se abre en duelos fútiles, se pierde en danzas alegres. Cuando la miras, te equivocas, las palabras la ahogan, las preguntas tristemente condecoran y sólo los silencios la arrullan. Su reino de títulos no es más que celofán y neón, apuntalados por mudos transeúntes. Ya no sabe hasta qué punto los encuentros la perdieron, y cuantos otros ella perdió. Ya no sabe cómo explicarlo, pues hace tiempo perdió las cartas, cartas dirigidas a nadie. Aunque así lo imagine, su boleto no la llevará en dirección norte. Hasta es predecible, que siga huyendo por cambios de andén. Ella baila, mas de no hacerlo, la descubren y emerge. Ella baila, mas de hacerlo, lo hace de la mano de un amarillo crepúsculo, propio de dementes.
Favor de no pedir palabras, puesto que en su mano, ellas se atrasan y hasta vomitan. Fallan.
Favor de esperar tras la línea, mientras el viento pasa.
Puede que un día, transborde el tren a la hora y llegue sin accidentar.
En ese caso, estarás a tiempo en su puerta, a tiempo para impedir
cortes en trámite.
1 comentario:
Esta bellisimo, me encanto, igual una parte parese desconectarse un poco, quizas falto hilar mas fino entre lo primero y lo segundo, pero esta rotundo, podria decirte mil de cosas mas pero para que pasarme a wano.
No se porque me senti media identificada
salud
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