La espesura del aire se mide por el peso de las cosas no dichas. Lo innombrable, se vuelve hostil y golpea las ansias de quien intenta deslizar un soplo por entre la comisura de los labios. Omitimos en pausas, tanteamos el espacio a punta de síntomas lánguidos, mientras los mayos se caen a punta de retazos. Y, no deja de ser curioso: no me debo, no me debes.
sábado, junio 30, 2012
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1 comentario:
No me debo, no me debes... asi no más es el asunto.
Ya no queda nada de ti en mi, ni de mi en ti.
:B
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