sábado, junio 30, 2012

Parcial

Necesito fluir con las pocas palabras que tengo y abandonar este celo entrecortado que, así sin más, me deja sin conectores que blandir. Necesito escribir. Las palabras no sangran, dicen, pero a las mías les crecieron quistes ansiosos hasta la angustia por disiparse. Escribir con sangre para diluir estos flujos embarazados de ansia. Ansia, por evitar el tedio, salirme de él como se desciende de un carrusel en movimiento. Vuelvo a verme envuelta en una vuelta más. Obnubilo mis propios ojos, todo se expande y contrae en amarillo, mientras mis ojos gimen agudos. Mis muletillas y lugares comunes ya no sirven para revisar como esa bruma iridiscente se vuelve un desmayo de luces distantes, ligeras ante mi vista de párpados caídos. Te nombro en voz baja como quien intenta silbar con los labios congelados. La gravedad con que me he levantado, es ahora la misma con que devengo tierra. Se necesitan un millar de manos para levantarme. Todavía veo la luz de  la cocina, pero esta vez a través del gris que cubre la piel de mis párpados. Al gemido de mis oídos se suma una tocata grave pero delicada, una secuencia de cantos inundada de pájaros negros. Como fumar todo el día percibiendo la distorsión de unos ojos bien cerrados. Nací durmiendo y mi vida entera se ha entramado en un esfuerzo por despertar. Mi día entero se basa en ese preciso sacrificio, desde que me levanto hasta que justo antes de volverme nube ligera, me vuelvo ajena. Te llevo de la mano, te sonrío a mares, me dueles en el cuerpo porque justo detrás de mí viene una jaula ardiendo en busca de su pájaro. Me sostienes, me delineas , sonríes cuando quiero que todo me olvide. No soy dueña de un título, sino sólo de desmayos en lugares con los que coqueteo. Pulsar contigo es olvidar que dejaré de hacerlo. 

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