domingo, agosto 04, 2013

De tangos caídos



-             Hablando a pausas.

-          Me cuesta hablar desde otros. Por eso no seré más cínica y hablaré solo desde mí. Pasa que la estupidez me parece tan violenta. Es una verdadera violencia que algo te infecte de miedo primero y cuando estás lo suficientemente vulnerable te dé un golpe de gracia.

-          Siéntate lo convenientemente cerca como para no retratarte en el relato.

-          … Como decía… la estupidez es violenta porque, viniendo desde lejos, se aloja en lo más espeso de ti y tira de las cuerdas que te mueven. Te mentí, no quería verte y me puse a enhebrar una retahíla de recuerdos inmaterializables. Me gusta buscar lejos en las palabras, hacia antaño, como revolver el closet de la abuela muerta.

-          Es doloroso pero abre tu plexo hacia aquello que no te atreves a sentir.

Después de un silencio. Taciturna, casi extática.

-                    -          Te mentí. Te mentí y si lo hice fue para no entrar en ese silencio donde te dedicas a lo que guardaste. No quería verte porque estoy débil, porque estoy vulnerable a todo aquello que me mira y pide algo de mí, casi hasta arrancarlo. Estoy dejando morir un poco de mí todos los días, para viajar más liviano. No quiero mirarte cuando lo hago, cuando me deshago de mi misma.  Por eso hablamos a oscuras y a una distancia justa. Todavía no hago mis maletas y viajo, porque cargo con un espectro y lo sabes bien. Y tú vienes hasta acá cuando sabes que no deberías, invades lo que señalé como aparte de ti. Vienes y tomas algo como si te lo debiera. Estamos en guerra y tú juegas una sucia.  Voy por los papeles y los trámites, mientras tú vas por el aire a caer sobre mis edificios de cristal. No me malinterpretes que no soy pacifista, es sólo que no me interesa esta guerra personalmente contigo ni generalmente ahora. Quizás podamos vivirla, así, de lejos y a oscuras, sin mirarnos a los ojos… pero no estoy segura de que sepas como jugar virtualmente sin desbaratar el sistema.

-                     -                Entonces, devuélveme el error que cometí.
-                     -               Te estoy describiendo, ¿no?

-                     -               Supe que en el fondo te encontraría desarmada, por eso devuelves el golpe.

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