jueves, agosto 12, 2010
Tosca
lunes, julio 05, 2010
#
que se cierne una y otra vez
mas
esta vez, me despido
te dejo ir
y no preciso esperar
los adagios de tu voz arrastrada
.
miércoles, junio 16, 2010
acto
lunes, mayo 31, 2010
II.-
Es curioso y cierto: no sé lo que quiero, lo quiero todo; no sé lo que temo, lo veo todo. No sé pedirte que regreses al fondo y me devuelvas ese tú que perdí mientras miraba las aves ir y venir, inalcanzables, allá a lo lejos.
Te levantas, giras y cierras la puerta con tozudez. Ahí, justo aquí se fija el momento en que realmente encuentro límites a las posibilidades que se ciernen sobre nuestra mesa. Ahí, cada vez que voy y vengo, buscando esquirlas, serpentinas de nada, entre los acuarios de restoranes chinos y oráculos de mercaderes.
Puedo detenerme, puedo fijar la mirada, puedo librarme sin tedio. Al menos tengo ese anhelo. Mas, necesito antes detenerme a desplegar estas plumas de palomas desviadas. Detenerme a contar mis bestias. Detenerme a contar historias, tu historia, la de mis infantas, la de mis ingratas, las de mis putas tristes. Necesito que lo entiendas, necesito que las hagas tuyas, más allá, o más acá, de seguir caminando por una calle de bares muertos, de veredas marcadas de amarillo.
Un día, infelices, mis cadáveres salieron de procesión, a dar treguas; indeseables, mis fantasmas vinieron a reclamarlos. Ellos no quieren que te detengas, que me detenga.
- No sé como contarte, que llevo una huella que nunca tuvo marca.
viernes, mayo 28, 2010
vórtice

Escribí cartas, pero las perdí en el viaje que me trajo hasta acá. Impávida, recogí las sobras y las guardé, como si el tiempo hiciera que las necesitara otra vez – esperando un instante en que se recoja, como se recogen las olas en invierno o las uñas de los gatos cuando bostezan- pero no sirven. No sirven porque no intiman. No sirven porque no traen ese espacio, ahondan el vacío, el no-lugar. escatiman lo que callan.
No recuerdo por qué, taciturna te escribí. Recuerdo que soñé con que te soñaba. Soñé que soñaba con un verde y tú recortado sobre él. Soñé que no me escudriñabas, que sabías bien. Siquiera necesitabas preguntarme a dónde iba cuando me devolvía. Existía sólo tu hombro en medio de la nada, existía mi cabeza como materia inerte que se cierne sobre sus goznes. Como si no existiera el peso, como si no adivinaras que estoy ahí. Por eso me quedaba, así, silenciosa, liviana, perfectamente invisible- susurraba mis pasos, para ahogar demonios, mas, en un ardid y cerrar, ayunaban los tuyos-. Así, sólo una mano recogida, pálida sobre la extensión, me salva de tu imperio… va más allá de donde puedes ir. Me cuestionas y me sigues, como si pudieras seguir a quien no sea tú, cuando no eres tú. Entonces vuelves sobre tus pasos sin saber. Recuérdame aquello. Recuérdame que te recuerdo como tu siendo-tú. Recortada sobre un verde, colgando de tu hombro, no necesito pactos, ni títulos, ni espacios ecuánimes.
Me reclamas como un título y quiebras el verde. Me llamas nocturna cuando siquiera tu nombre puedo restituir de entre las comisuras. Crepuscular, cuando intento no decirlo. Menguante, cuando no te busco. Plena, cuando te encuentro sin buscar. Sonambular, cuando te busco sin encontrar más que tu sombra.
Déjame aquí, casi ni me siento. Déjame aquí, casi ni tiemblo. Déjame aquí, casi ni miento. Casi.
domingo, diciembre 27, 2009
miércoles, octubre 07, 2009
a veces duermo
Hay cosas
que merecen
la inmensidad de un pestañeo.
En ese abrir y cerrar
se ciernen las posibilidades
de una memoria amable.
No quisiera
tener los ojos siempre abiertos,
no me gustaría
, en absoluto,
no poder sentarme
en el tiempo
de cuando en cuando.
Cierro los ojos
y veo mis párpados.
Veo un cielo
embarazado de agua
viéndose gris
, cuando lo miro.
La arena
no se ve pálida
y mis pies no se pierden en ella.
A veces la oscuridad me templa
por eso
cierro mis ojos
y no me pierdo.
Cierro al mar los ojos,
abro la vista
hacia mí.
Y siempre
veo el mismo oleaje.
jueves, octubre 01, 2009
carta para no ser leída
[encontré esta hoja, perdida hace tiempo,
miércoles, julio 15, 2009
Hipocondria
martes, julio 07, 2009
jueves, mayo 28, 2009
...por una cabeza
- Tengo una corona de cumpleaños. Triunfo...- dijo, y se llevó a la boca un puñado de sal.
- soy la flamante ganadora de un trono en naipes. Gané todo lo que busqué, mas la adición me sabe a sal. Ganar, ganar en modelos vacíos de entrañas, mas con pieles de Praga y olores de enio- y cierra la maleta que acaba de cargar.
Se absorbe en encuentros flagrantes, se abre en duelos fútiles, se pierde en danzas alegres. Cuando la miras, te equivocas, las palabras la ahogan, las preguntas tristemente condecoran y sólo los silencios la arrullan. Su reino de títulos no es más que celofán y neón, apuntalados por mudos transeúntes. Ya no sabe hasta qué punto los encuentros la perdieron, y cuantos otros ella perdió. Ya no sabe cómo explicarlo, pues hace tiempo perdió las cartas, cartas dirigidas a nadie. Aunque así lo imagine, su boleto no la llevará en dirección norte. Hasta es predecible, que siga huyendo por cambios de andén. Ella baila, mas de no hacerlo, la descubren y emerge. Ella baila, mas de hacerlo, lo hace de la mano de un amarillo crepúsculo, propio de dementes.
Favor de no pedir palabras, puesto que en su mano, ellas se atrasan y hasta vomitan. Fallan.
Favor de esperar tras la línea, mientras el viento pasa.
Puede que un día, transborde el tren a la hora y llegue sin accidentar.
En ese caso, estarás a tiempo en su puerta, a tiempo para impedir
cortes en trámite.
martes, diciembre 30, 2008

si giran los crepusculos allá a lo lejos
yo estoy quebrando cada impertinecia del tablero
mas, dejo que cada pieza quede a la mitad de su camino
y vuelvo sobre las moscas que dibujaban una daga en medio del cenicero
sin embargo pienso un segundo más tarde cómo se verán los azulejos sin sus abriles
y retomo la cuerda que me lleva al cuarto altillo
pero, esos atardeceres siguen aún afuera
hay que apurarse antes de que hiervan
corro antes de que el duodécimo segundo agote las esperas
aún, como siempre, llego tarde, me distraen entre los dientes del gorrión
pero pienso en esos dibujos y cómo se verían las ampolletas sin esos horribles martillos
el cemento se secó, pero justo aquí
me quedo y en ninguna parte
ven algún día a enrostrarme
sábado, noviembre 29, 2008
composición
entropía
abluciones, constelaciones, fugas, osmosis
, agitación.
. quiebre,
adagio
in utero
.
sábado, noviembre 15, 2008
viernes, octubre 10, 2008
Notas
A veces pienso que me vas a escuchar
mientras las calles despliegan pasos,
pasos naufragados que queman el silencio
como se queman bodegas en noches rotas,
noches rotas trizadas por un ardid y cerrar de ojos
hasta que, de cuando en cuando se adelgaza la línea
permeando los minutos de la pieza eterna.
Las notas escurren aún cuando algunas
se congelan en mis manos.
Apenas las escuchas,
te acerco a mi caída.
Aún no sé si soy yo quien quiebra sus rodillas,
o si será el minutero quien arroje los segundos.
lunes, septiembre 01, 2008
habita

Un contrato con el destino posee cláusulas finísimas, cuyas íntimas cifras irán anudando los segundos, hasta la penumbra. Cada vuelta de la tinta en el papel ha de ser demorada, en tanto que ensayada en distintas dimensiones. Cauteloso, mi pulso aguarda agitado, puesto que cada cálculo moldea nada más que el ángulo de la mirada. Por más que cada perímetro señale claro la dis/continuidad del armisticio, esperando caerán las esquirlas de la semilla, mientras las evasivas sigan amilanando su curso.
- me pediste un lugar entre mis sueños, y yo, sólo obtuve lagunas.
.
sábado, agosto 30, 2008
vieja canción
Alguien me ha dicho, que no hay vino más añejo, más cercano a los años, que aquel que no se ha bebido. No hay experiencia, mas si fracaso. Por mi parte, aún estoy cerca, vosotros, lejos.
Devuélveme lo que no alcance a ver, mientras veía, pero no sabía que veía. Devuélveme, lo que no sabia, mientras sabía, pero no sabía que sabía. Devuélveme el mar, la nube gris y el viento blanco. Devuélveme los silbidos, devuélveme las fogatas airadas y las palabras perdidas. Devuélveme la luz sobre los pisos de madera, devuélveme sus pisadas quebradas en el silencio de la noche. Quisiera de vuelta aquello que te regalé mientras colgaba mi armadura, y yo, te envío este mantra.
lunes, agosto 11, 2008
giros
se equivocan los peatones cuando cruzan por las esquinas
siendo que, en realidad, los autos vuelcan siempre a la mitad de la callecita ...